Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de abril de 2010

Estado de(l) sitio

Andorra requiere cuidados: un pintor, un electricista, un fontanero, incluso –ya puestos- un ingeniero en telecomunicaciones. Evito llamar a nadie y, sobre todo, el enchufe en el que me puedo quedar pegada como una imbécil. Si la cosa empeora, diré que sufro un bloqueo internacional y quemaré el pasaporte. No quiero que intervenga la diplomacia, advierto. Ya me apaño sola (y las tardes son largas).



Interludio en Londres

Hibernamos entre ladrillos
Y vivimos al otro lado de las ventanas
Con mermelada y té a las seis
Indiferentes a lo que haga el viento
Indiferentes a los aguaceros
Que mitigan los huertos del año pasado

Y apáticos, con cigarros
Despreocupados, mientras por la calle la primavera sigue
Alentando los tiestos cubiertos de mantillo,
Y las molduras como flautas rotas en las ventanas de las
buhardillas.



T. S. Eliot

"Inventos de la liebre de marzo",
traducción de Dámaso López García.
Ed. Visor.

lunes, 19 de abril de 2010

Hogares

Debo contestar emails, pido disculpas. Esta semana me pongo. Llevo unos días desconectada del mundo. Cada día corto más hilos: llamadas, citas, periódicos… Aprueban el reglamento de disciplina urbanística y me entero la última. Sí, ya sé que no va a pegar a la puerta de mi casa un apuesto testigo de Jehová para traerme la última palabra sobre la perversión urbanística. Lo sé, pero me quejo, porque es gratis. Dice la noticia que el reglamento llega treinta años tarde, así que tampoco merece la pena darle más vueltas al asunto, aunque sí a ese tiempo de espera. Nadie aguanta tanto: quince minutos, seguro; veinte minutos, puede. Treinta años de espera, imposible. Ese redactor es de tecla fácil y no sabe de cuántas horas está hablando.

Al margen de esta diatriba, después de muchos días sin saber nada, salvo que llueve, esta tarde abrí El País y me topé con ‘La nube de ceniza altera la agenda global’. ¿Qué ha pasado? Tampoco nadie me ha informado de esto. Leo que Juan Carlos I no ha podido acudir al cumpleaños de la Reina Margarita de Dinamarca (!). Sigo leyendo… 'Conciertos sin músicos'. No leo más. Ahí me quedo, en esas tres palabras. Una nube que traga músicos… Como ya no permito comentarios, me entrego a estas frivolidades. Seguramente se trata de una catástrofe colosal, no lo sé, no le leído más, insisto. Sinceramente, más allá de esos músicos fantasmagóricos, no me interesa casi nada. Bueno, también me interesa el titular que aparece asociado a esta noticia que dice “Observa la evolución de la nube, (Universidad de Aarhus)”. –Observo, observo-. Es aquí. Un mapa de Europa con flechas, sin indios, y una mancha que oscila.

Mañana volveré a decir que el blanco es bonito, que no he tenido pesadillas, y que una farmacia es un oasis en el que me quedaría mil horas, sentada en el banquito para donde se toma la tensión, sin decir nada, 2010


Szymborska, inevitable, otra vez:

NUBES

Con la descripción de las nubes
debería darme mucha prisa,
después de una milésima de segundo
dejan de ser ésas y empiezan a ser otras.

Es propio de ellas
no repetirse nunca
en formas, matices, posturas y orden.

Sin la carga de ningún recuerdo
se elevan sin problemas sobre los hechos.

¡De qué van a ser testigos!,
en un segundo se disipan en todas direcciones.

En comparación con las nubes
la vida parece tener los pies sobre la tierra,
se diría que es inmutable y prácticamente eterna.

Frente a las nubes
hasta una piedra parece un hermano
en el que se puede confiar
y las nubes, nada, primas lejanas y frívolas.

Que exista la gente si quiere,
y después que se muera uno tras otro,
poco les importan a las nubes
todas esas cosas
tan curiosas.

Sobre toda Tu vida
y también la mía, aún incompleta,
desfilan pomposas igual que desfilaban.

No tiene la obligación de morir por nosotros.
No necesitan ser vistas, para poder pasar.

martes, 6 de abril de 2010

Seguir un buzón


Hay días y días. También hay días… Hoy, por ejemplo, es un día. (En realidad, aunque parezca increíble, siempre es un día, pero eso es otro tema).

Últimamente tengo que salir de Andorra de vez en cuando para hacer cuatro cosas que bien podría hacer en mi nombre cualquier persona sensata a la que yo otorgara poderes, pero no, sigo sin mayordomo y sin secretaria personal. ¡Bah! Quiero contar, orgullosa, un par de tonterías. La primera: que un policía local me ha increpado esta tarde –con más razón que un santo- por bloquear el carril de una calle de doble sentido y –con razón yo también, sentada en el asiento del conductor- le he soltado, a gritos, que “no puedo mover el coche si no tengo las llaves; mi padre se las ha llevado y me ha dejado aquí encerrada como a un perro”. Jamás pensé que era tan fácil llegar al corazón de un municipal. El agente se ha ido conforme sin decir ni pío. Es para flipar, sí. (A ver si el cambio climático, Dios y la llegada del hombre a la Luna van a ser verdad). En cualquier caso, desde aquí invito a los cuatro gatos que leen estas líneas a bloquear carriles y putear al municipal que se le acerque. He comprobado que no pasa nada. La segunda tontería supera la anterior: me han publicado un libro de poemas. (Oh, ah, diría Martin Wittford. Love you, añado yo). En fin, desde aquí mando un mensaje a mi madre para que le regale el librito a mis tías y tíos, que son la tira: prometo leerte a Pío Moa en voz alta mil veces más, chiquita mía, y quejarnos juntas, indignarnos, escribir cartas al director de El País, ¡lo que quieras!

Esto… Ya sabemos que a mí sólo me conocen en mi casa a la hora de comer, es evidente, pero es posible que algún curioso quiera saber qué más cosas hago además de vivir en Andorra y desvariar: “Seguir un buzón”, Editorial Renacimiento.





¡Ah! Recientes e innegables influencias maternas en mis lecturas han hecho de mí una cafre que no tolera comentarios en el blog, ni buenos ni malos. Siempre hay consuelo: tengamos presente que Nati Abascal nos quiere a todos –a mí me hace la vida más llevadera, la verdad-. Nati y los antidepresivos de nueva generación, confieso.

Se acabó el rollo.

Ojos, lentillas, sueño.

Virginia

jueves, 5 de noviembre de 2009

Azul Klein

El universo se expande, Borja Thyssen desconoce la magnitud de su herencia, la antena de televisión de mi comunidad no pilla el canal Cuatro de la televisión británica, las temperaturas bajan mes a mes, el ventilador ya no está en el pasillo, la ropa tendida tarda en secarse una eternidad, el teléfono fijo suena una y otra vez dentro de un cajón, el cambio climático no nos sentencia de una vez, mi hermano ha vuelto a la universidad, los movimientos de mi cuenta corriente sólo reflejan gastos, y yo, cada día más pálida y maniática, no me molesto en buscar un trabajo digno. Sólo.




Azul y más azul, 2009





No sabemos


No sabemos muy bien cómo se mueven
los dioses. No se dejan
últimamente ver. Pero podemos
hacernos una idea:
no como los pesados sacerdotes
de las tres religiones reveladas.
Más bien, se moverán
como estos dos que vuelan
-salto sincronizado masculino-
desde un trampolín único
y el aire los espera y el agua los espera,
azul y más azul.
En cuanto a nuestros dioses,
si deciden volver,
estamos preparados para reconocerlos.

Juan Antonio González Iglesias
Olímpicas, Ed. Gaviero.

martes, 27 de octubre de 2009

Últimos días de octubre. Esto no es Noruega.

Ha llegado el momento de decidir si pijama o colcha. Mi indecisión trajo un dolor de garganta y oídos que convertiré en una escandalosa y fingida gripe A o en un resfriado vulgar y corriente, según las ganas de cuento que tenga.

Después de pasar más de un mes sorteando el ventilador en el pasillo, por fin lo bajé al trastero. Llevaba dos semanas mentalizándome para ese duro trance y pensando que, de algún modo, estaría un poco más cerca del verano si lo dejaba por medio. A punto estuve de subir la estufa, aprovechando el viaje, pero al final decidí guardar dos semanas de medio luto antes de meter por las puertas a la femme infame. Qué menos.

Han cambiado la hora y yo me resisto como puedo. Intentaré vivir dos o tres días más con la hora de antes en señal de protesta por tanta noche, sin título, ocupando tardes. Ya sé que es para nada.





De cinco a siete, 2009












No todos los días el mundo se ordena en un poema.
Wallace Stevens

viernes, 23 de octubre de 2009

La naranja mecánica, hoy.




Película

El sol de la tarde
detrás de la esquina de la ciudad,
y cada segmento de piel,
y cada pensamiento
quedan sobreexpuestos,
y nada se puede ocultar
porque todo sale a relucir:
las cartas sin respuesta,
la ingratitud,
una memoria corta.

Piotr Sommer


Seis poetas polacos contemporáneos, Ed. Ril.

sábado, 17 de octubre de 2009

Querencias

1.- Antes, cuando era un ama de casa ejemplar, bajaba a comprar el pan y el periódico a diario; sin peinarme, con el chándal naranja (o con el verde), cinco euros y sueño. Cruzaba un par de veces la carretera: para un lado, el periódico, para el otro, el pan, y vuelta a casa. Ese recorrido ahora sólo lo hago los sábados y, rara vez, algún domingo. Si enmoquetaran en verde el tramo que comprende calle La Victoria, Ferrándiz y Compás, podríamos decir que para leer la prensa y desayunar realizaba yo, una y otra vez, la misma tirada de billar -una repetida y casi exacta carambola que me llevaba de un primer golpe a Periódicos Antonio y a Panadería Loli y, de un segundo, directa, a mi casa-.


Pan, Abc y El País, 2009


2.- Poco a poco, a base de pereza, principalmente, se suelen cambiar los hábitos. No, no he dejado de leer periódicos –digitales- ni de desayunar pan –congelado-. No sé si Fray Luis de León aprobaría estas nuevas costumbres. Mi madre, desde luego, no concibe lo del pan congelado. Menos aún, una fantástica sopa de sobre.


3.- Camilo de Ory, “Sopa de sobre”, Ed. 4 de Agosto.



DE LA GRATITUD A LA COMPASIÓN


1


Al mago juvenil
que deslumbra a las viudas y a los niños
y hace volar palomas y despliega
abanicos de naipes en el cielo
y corta a una muchacha en dos y sabe
qué número has pensado y que sonríe
y finge reverencia.


2


Al perro
consciente en su torpeza de que aún
ignora las palabras de los hombres.


3


Al náufrago novel
que flota a la deriva en el océano
asido al tronco hueco de su duda.


4


Al ruiseñor caduco
que ve que un huracán le roba el nido
y no sabe qué hacer con sus recuerdos.


5


A la mujer sin piel
que deja que el día se le mate
como un bebé resbaladizo en casa.


Camilo de Ory, "Sopa de sobre". Ed. 4 de Agosto.

domingo, 11 de octubre de 2009

Reacciones (in)sustanciales

1.- Ya era hora. Por fin puedo dedicarme de lleno a la tontería. -No, lo de antes era a tiempo parcial; ahora esto es en cuerpo y alma-. Tengo que aclarar antes, es fundamental, que me costó sangre aprobar la química de segundo de BUP y que sólo recuerdo hilachos de la tabla periódica. Hace ya, creo, quince o dieciséis años de aquello, y mi relación formal con las materias primas de los laboratorios ha quedado reducida a un “buenos días” al entrar en la farmacia. Declarada mi ignorancia, sigo.

2.- Youtube, ese bolso de Mary Poppins. Formulo a mi aire: el tiempo (t), más el aburrimiento (a), más una conexión a internet más o menos decente (ci+-d) pueden abrir ventanas a otros mundos más allá del porno (vom+ap). -Sí, a mí también me costó creerlo-. Digo esto por la serie de vídeos que dejo a continuación. Cinco desencuentros: litio, sodio, potasio, rubidio y cesio, todos ellos, uno a uno, versus agua.












3.- ¿Francio? Señores, es radioactivo, ¿para qué queremos más? Se nos encadenan tres hippies a poco que nos descuidemos. Francio. Googleo:

Se distingue por su inestabilidad nuclear, ya que existe sólo en formas radiactivas de vida corta; el más estable tiene una vida media de 21 minutos. El principal isótopo del francio es el actinio-K, isótopo de masa 223, el cual proviene del decaimiento del actinio radiactivo, de las propiedades conocidas, es muy probable que ninguna forma de vida larga del elemento 87 se encuentre en la naturaleza o sintetizada de manera artificial.

¿Vida corta? ¡Jamás vi despreciar de manera tan grosera veintiún minutos de mullida estabilidad! ¡Bah!

4.- Lucas Martín. “Anotaciones a la gran ópera del pequeño Alprazolam 0,5”. Ed. Alfama.


Naturaleza muerta con diagrama de mujer y nube

como la lucidez/
como un amanecer a la baja/
como el idioma/
la sangre / el calendario / o la espera/
el horror está lerdo de expresión
y repleto de complementos/
te miro desnuda / y está bien o mal / o cuándo
y claro / tú no eres uno de ellos/
tus pies son hermosos para amordazar certezas pequeñitas/
para la tristeza capicúa que nace en persia/ o en la desaparición
y termina en la caja del lucero/
al lado de los párpados/
las balas / los sistemas/
razón de mar / dardo / vagina/
mi pequeña siberia:
tu cuerpo te tiene prendida por los ojos/
no / definitivamente / tú no tienes alma de complemento
ahora estoy lejos/
a solas con una jirafa que simula el galope/
de lo que queda más arriba/
de los días supermercados/
de las pocas ganas / y del tiempo/
me masturban los ecos de los aeroplanos/
el ámbar / la tortura/
la venta personal de cadáveres/
la tarde que encontré a tus muñecas
en litigio súbito con los hábitos de las arañas/
ahora estoy solo / y creo / y no creo/
me preocupa el acento de tus pantalones/
su programa de urbanismo para unas piernas
a punto siempre de gemir su primer sintagma/
Estamos desnudos / terribles/
libres de cadencias y de adornos/
solícitos al tacto del dolor/
esperando tantísimo
el simulacro del amor y del fragmento/

lunes, 5 de octubre de 2009

Delirio climático.

Nada mejor que despertar con un buen titular que nos deje atados de pies y manos a merced de un gran desastre natural más o menos inminente: El cambio climático golpea de lleno a Málaga. Pero, antes de seguir, me quito el sobrero -o la pinza del pelo, para no mentir- ante el redactor de esta fabulosa frase apocalíptica de ocho palabras. Inspira temor a cualquier vecino, desde El Palo a Puerta Blanca, pasando por Ciudad Jardín y La Victoria. Creativos de la ciudad: creo que esto da para un corto. Sin bromas, hablaré con mi hermano por si se anima. Seguro que hay subvenciones, niño.

Todo el mundo sabe que aquí estamos acostumbrados a males más domésticos: la mítica ola del melillero, que cada invierno el temporal se coma esos cuatro palmos de arena en polvo que forman las playas de la ciudad, la semana de feria o, como mucho, que de vez en cuando detengan a la plana mayor de alguna que otra corporación municipal de la costa por asuntos urbanísticos sin importancia. Pequeñas cosas. Ya era hora; por fin -qué potra- el Apocalipsis con butaca de primera fila.




Tu papel es importante, o el vidrio con el vidrio, 2009





Es una gran suerte


Es una gran suerte
no saber con exactitud
en qué mundo vivimos.

Saberlo exigiría
existir mucho tiempo,
mucho más
de lo que él dura.

Conocer otros mundos
siquiera para compararlos.

Elevarse por encima del cuerpo,
maestro indiscutible
en establecer límites
y presentar dificultades.

Por el bien de la ciencia,
por la claridad de la imagen
y de las conclusiones definitivas,
alzarse por encima del tiempo
en cuyo seno todo fluye y gira.

Desde esta perspectiva
adiós para siempre,
detalles y anécdotas.

Contar los días de la semana
debería parecer
una actividad sin sentido,

echar una carta al buzón,
una travesura de adolescentes,

el letrero “No pisar el césped”
una advertencia delirante.

Wislawa Szymborska, Fin y principio.
Ed. Lumen.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Y sin embargo...

Que sí, que ya sé que las revistas están pasadísimas, que el cese temporal de la convivencia de doña Elena empieza a ser eterno y que Nati Abascal nos quiere a todos, pero es lo que hay. Además, me da pereza reciclar y desconfío del negocio montado alrededor de la deforestación del planeta, así que, por favor, sigan pasando estas sobadísimas páginas.

Reconozco que cuando me pongo a limpiar no voy mucho más allá de lo que ve la suegra y, en este caso, la mía está muy cegata, de modo que más que zafarrancho esto ha sido un corre que te pillo bastante fullero para salir del paso. Como siempre. Con tiempo, ya iré colocando todo en su sitio.

Pongo la primera piedra: Pere Calders, “Ruleta rusa y otros cuentos”, Ed. Anagrama. Gracias, Martin.

Coloco la segunda: un móvil de Calder. Tan frágil.






Las manos en los bolsillos: prohibido tocar, 2009.


Y, sobre una tercera, inmóvil, Fonollosa:


Y de pronto una voz, mirada, un gesto
tropieza con mi idea de mí mismo
y veo aparecer en el espejo
a un ser inesperado, insospechado,
que me mira con ojos que son míos.

Ese desconocido que yo soy.
Ese al que los demás se dirigían
al dirigirse a mí, sin yo saberlo.
Ese irreconocible ser inmóvil
que inspecciona mis rasgos hoscamente.

En vano apremio al otro, el verdadero,
a aquel que unos segundos antes yo era.
Sólo está frente a mí, con ceño adusto,
ese desconocido inesperado
que me mira con ojos que son míos.


Destrucción de la mañana, José María Fonollosa, Ed. DVD.

lunes, 13 de abril de 2009

Nuevas cartografías


Igual que antes comenzaba cualquier cosa diciendo “ya sé que el office no es original”, ahora no hay línea que no empiece con un “bah, esto es sólo una tontería”. Hecha la advertencia, puedo seguir.

Como siempre, he padecido la Semana Santa que he querido: sin poder entrar o salir por el Amor, el Rescate o el Calvario –metafórica y literalmente todo-. Con este plan, decidí irme cantando bajito en busca de suelo no urbanizable de especial protección –comúnmente llamado “campo”-, aunque el chirrido rueda-cera-asfalto jodiera un poco mis silenciosos propósitos. Llegué, protagonicé un remake del almendro en plena primavera, dije “hola, padres: hay Semana Santa ahí abajo: asilo”, y me instalé con todos mis bártulos. Aquí cada uno va a su aire, coge espárragos, pasea, duerme, lee, programa, nada o nada de nada, sin que nadie diga ni pío. A mil metros sobre el mar y con una conexión a internet que pende de un hilo o microonda, leo los periódicos digitales, que quizás por la altura me parecen más fantásticos que nunca. Hace dos días leía que apenas 118 kilómetros más arriba–uno menos para mí por estar en lo alto de este cerro- se encuentra la frontera del espacio. Oh Hubble. Stop. Que nadie siga leyendo. Una pausa para pensar que a sólo 118 kilómetros está la frontera del espacio. Flipante. Ahora sí, continúo. Dice la noticia que todo este tinglado permitirá estudiar los fenómenos físicos que dan lugar a las auroras. Bueno, me parece bien, creo que últimamente hay mucha estafa con todo esto, ya se sabe, mucha aurora photoshopeada de fondo de escritorio; merece la pena aclarar este asunto cuanto antes, sin duda. Por favor, no más tuning interestelar y que se mida con la mayor precisión posible los límites de esta frontera planetaria. Yo, a falta de una cinta métrica apta para este fin, he medido con google earth esos 118 kilómetros de acá y para allá para ver dónde me planta la nueva medida espacial, por si pudiera aclararme algo. He comprobado que a una frontera del espacio se encuentra Sotogrande o Albolote. Más allá, dicen, sólo los violentos flujos espaciales a más de mil kilómetros por hora. Otro silencio. ¿De qué calibre serán allí los portazos? (Ya advertí que era una tontería).




"¿Verdadera aurora?", 2009

Sin pamplinas, Don Ángel González.




Preámbulo a un silencio

Porque se tiene conciencia de la inutilidad de tantas cosas
a veces uno se sienta tranquilamente a la sombra de un árbol
-en verano-
y se calla.

(¿Dije tranquilamente?: falso, falso:
uno se sienta inquieto haciendo extraños gestos,
pisoteando las hojas abatidas
por la furia de un otoño sombrío,
destrozando con los dedos el cartón inocente de una caja de
fósforos,
mordiendo injustamente las uñas de esos dedos,
escupiendo en los charcos invernales,
golpeando con el puño cerrado la piel rugosa de las casas que
permanecen indiferentes al paso de la primavera,
una primavera urbana que asoma con timidez los flecos de
sus cabellos verdes allá arriba,
detrás del zinc oscuro de los canalones,
levemente arraigada a la materia efímera de las tejas a punto
de ser polvo.)

Eso es cierto, tan cierto
como que tengo un nombre con alas celestiales,
arcangélico nombre que a nada corresponde:
Ángel,
me dicen,
y yo me levanto
disciplinado y recto
con las alas mordidas
-quiero decir: las uñas-
y sonrío y me callo porque, en último extremo,
uno tiene conciencia
de la inutilidad de todas las palabras.

lunes, 6 de abril de 2009

En abril: sopa (de poetes)

A ver cómo retomo esto…

—Leed, pues, estos versos —concedió el Rey.
El Conejo Blanco se caló las gafas y preguntó:
—¿Por dónde quiere su Majestad que comience?
—Comienza por el comienzo —le dijo el Rey, con toda gravedad—; continúa con la continuación y finaliza en el final. Y luego párate.

Sin proponérmelo, cojo el hilo donde lo dejé, más o menos. Lo primero es lo primero: las gracias a los soperos. Mil quinientas gracias por ese patocuchara que ya he puesto ahí al lado, junto a mis lemas domésticos. Un honor. Continúo con las disculpas por este silencio prolongado, creo que no tengo excusa. Y finalizo con un “intentaré ser lo aplicada que solía y tal”. Me paro.

Besos a punta pala,

SDUC

jueves, 29 de enero de 2009

29/01/2009 (Mi escritorio)




En plan exhibicionista muestro un trozo del escritorio de mi portátil. Sólo un trozo. El resto es una pura cama sin hacer: carpetas vacías con títulos que no recuerdo haber puesto, accesos directos a programas que no sé qué hacen por mí, documentos colgando que esperan su archivo…

15 º a las doce menos cuarto. Ya no me tengo que vestir y desvestir entre gritos laputaqueparió, etecé. Nunca pensé que un invierno podría encabronarme tanto. Fonollosa, para dulcificar.


Rambla de Santa Mònica 4

La ciudad está llena de caminos.
Todos son buenos para escapar de ella.

No importa adónde vaya. En cualquier lado
hay sendas que conducen a otra parte.

El lugar nunca importa. Es otro sitio
-otro siempre- el objeto de mi viaje.



José María Fonollosa
Ciudad del Hombre: Barcelona

lunes, 26 de enero de 2009

Olas y abrigos

Sobrevivo a las cinco olas de frío que dicen que hemos padecido hasta el momento; creo que, sencillamente, podrían decir que estamos pasando un invierno muy puto, sin más, pero esos detalles gustan, rellenan páginas de diarios y, para el que viva en comunidad con ascensor, le da la conversación suficiente para pasar el trance con el vecino que se tercie hasta que Otis abra la puerta. Seis grados, cinco olas. Calcetín, otro, camiseta, pantalón -¿lobo, estás…?-, camisa, chaqueta, bufanda, abrigo. Frío.

Además de coger las escaleras siempre –por razones que dan para un ensayo-, estos días he estado leyendo a un austriaco que me ha encantado: Erich Fried. Cosas como este poema a un huevo-cebolla, con trama y desenlace sorprendentes que no destripo:

Cuando pelaba el huevo
que a pesar del agua fría
casi me quemaba los dedos
encontré una segunda
cáscara,
un huevo en el huevo
y demasiado caliente:
Soplar no servía.
Tuve que esperar
y mientras tanto
se me quitó el hambre

(…)


Vuelvo al frío de los mismísimos y dejo un malentendido ilustrado, si es que se puede.


Malentendido de dos surrealistas

Para Katja Hajek



“está lloviendo”
dijo
“unos hombres con abrigos negros
están pasando por allí”
dijo

pero Magritte
ya no la oía
tan bien
(porque lo dijo años después
de su muerte)

Con lo que no oyó
sus cuatro últimas palabras
y sólo entendió
“está lloviendo hombres con abrigos negros”
Y lo pintó



Erich Fried
"Es lo que es"
La poesía, señor hígado


martes, 24 de junio de 2008

Hace justo

1 año
escribía sobre cavafis,

75 años
de su muerte,

100 años
de días de 1908.

Otra vez.






DÍAS DE 1908 (1932)

Aquel año estaba sin trabajo;
y malvivía del juego de las cartas,
de los dados y los préstamos.

En una papelería le habían ofrecido
un empleo de tres libras al mes.
Pero lo rechazó. No era un sueldo para él,
joven bien educado y con veinticinco años.

Apenas si ganaba dos o tres chelines diarios.
De los naipes y los dados, ¿qué podía obtener
un muchacho como él, en cafés de mala muerte,
así jugara con astucia o eligiera los más tontos?
Y aun cuando mucho prestara, rara vez tenía un talero.

Con frecuencia iba a la playa. Su traje era siempre el mismo
uno color de canela, ya muy descolorido.

¡Oh días del verano de mil novecientos ocho!
de vuestro recuerdo, por obra del arte,
se ha borrado aquel traje.
Ahora lo evoco mientras se lo quitaba
y lo arrojaba lejos junto a su pobre ropa interior.
Y quedaba desnudo, íntegramente bello.
Sus cabellos revueltos,
Sus glúteos y brazos y piernas doradas por el sol
en aquellas mañanas de baños en la playa.

---



El Centro Cultural Generación del 27 rinde homenaje a la figura del poeta griego Constantino Cavafis (1863-1933), con una rueda de lectura de su obra. Coordinado por Vicente Fernández. Centro Cultural Provincial. Calle Ollerías, 34.

sábado, 7 de junio de 2008

Munch, Hulk y Giorno -estados de ánimo-

Estoy más cabreada que una mona con el proyecto fin de máster. Pensaba colgar el grito de munch, pero me parecía poco.




Pensé en el increíble hulk, y seguía pareciéndome poco.



Pensé después en Giorno. Empecé a ver una pequeña aproximación.


Nada triunfa como el exceso

(...)


Soy el hombre al que llaman Muerte Súbita y también
Desolación General.
Fui engendrado por un huracán,
y maldecido por un terremoto;
Soy mediohermano del cólera,
y estoy estrechamente vinculado a la viruela por línea
materna.

Soy el hombre con el corazón petrificado y los intestinos
de hierro.
Diecinueve lagartos y un barril de whisky
son mi desayuno cuando estoy sano;
Una fanega de serpientes de cascabel y un cuerpo muerto
si es que me estoy reponiendo.
Me rasco la cabeza con relámpagos,
y bailo el tango con un huracán de grado cinco,
aspirando incontables casas rodantes.
Parto rocas eternas con mi mirada,
y exprimo al trueno cuando hablo.
¡Yú-juu!

Retrocedan y denme el espacio que corresponde a mi
poder.
La sangre es mi bebida natural,
y los lamentos de los moribundos son música para mis
oídos.

(...)





Así están las cosas. Más o menos.



viernes, 2 de mayo de 2008

Me flipa...

martes, 22 de abril de 2008

Readymade en el país. La i

Los pies sobre la mesa. El país trae el cuento hecho. No hay que calentarlo. Sírvanse.

Lo de arriba, una idadepelota de una servidora. A Barraquer quien no lea la línea.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Frío polar en la Málaga popular

Un frente polar en Málaga. Me extraña, porque de ser cierto ya habrían puesto algo en el cespedcillo del Marqués de Larios, una gran bola de nieve, un muñeco fallero de Eolo o cualquier otra cosa, eso sí, custodiado por un policía local. Toda actividad reseñable de la ciudad se adivina en esa glorieta cuyo giro sólo está autorizado a los taxis. Voy a decirlo: yo creo que este frío no es del polopolo, que lo mismo viene de Rusia, Finlandia o las mismísimas Alpujarras y ya por eso no me hace la misma ilusión. He estado tratando de enterarme de este asunto -sin éxito- mirando en google y he encontrado cosas increíbles que no comprendo. Por ejemplo la siguiente imagen.



Explica el fenómeno meteorológico, pero a mí me parece que también puede explicar cómo actúa el peróxido de benzoilo sobre el acné juvenil o una crema anticelulítica sobre unas cachasanaranjadas. El hemoal tiene un dibujillo ilustrativo igualito, sí, y creo que el kaliaoxiaction, en este caso para que veamos cómo los principios activos atraviesan tejidos roñosos metiéndolos en luz. Los libros de historia también incluyen estos cuadritos para explicar las invasiones de unos a otros, el imperio romano o el turco, flechita. Austria y Hungría, avance de tropas. Flechitas. Muertos y vencidos.



Leopoldo María Panero, porque también hace frío esta noche en Budapest.

La contraseña era “Hace frío, esta noche, en Budapest”. Habían de encontrarse en el puente, a la una de la madrugada. Los ojos de Y. se hundían en la noche. Nevaba furiosamente. Se dieron la mano, habían esperado mucho tiempo para ese día. Sin embargo, de pronto el viento disolvió la niebla, y un sol ardiente cayó en la ciudad. No pudo pronunciar las palabras clave. Z. disparó seis veces, hasta que el cuerpo de Y., al caer al río, dejó un rastro de sangre sobre la nieve fresca.

Así se fundó Carnaby Street.




viernes, 1 de febrero de 2008

Sacando de quicio a Nicanor Parra


He aquí las que eran mis gafasdeverdemirar. Pese a lo que parece, esta obra no es del efecto microondas sino más bien del efecto tostador y mi despiste. Sabrán valorarla como es debido, me consta. Lo he colgado frente al televisor, para que pueda seguir supervivientes y ver los partidos del proevolutionsoccer que se disputan en casa.

La mujer imposible,
La mujer de dos metros de estatura,
La señora de mármol de Carrara
Que no fuma ni bebe,
La mujer que no quiere desnudarse
Por temor a quedar embarazada,
La vestal intocable
Que no quiere ser madre de familia,
La mujer que respira por la boca,
La mujer que camina
Virgen hacia la cámara nupcial
Pero que reacciona como hombre,
La que se desnudó por simpatía
(Porque le encanta la música clásica),
La pelirroja que se fue de bruces,
La que sólo se entrega por amor,
La doncella que mira con un ojo,
La que sólo se deja poseer
En el diván, al borde del abismo,
La que odia los órganos sexuales,
La que sólo se une con su perro,
La mujer que se hace la dormida
(El marido la alumbra con un fósforo),
La mujer que se entrega porque sí,
Porque la soledad, porque el olvido...
La que llegó doncella a la vejez,
La profesora miope,
La secretaria de gafas oscuras,
La señora pálida de lentes
(Ella no quiere nada con el falo),
Todas estas walkirias,
Todas estas matronas respetables
Con sus labios mayores y menores
Terminarán sacándome de quicio.


Nicanor Parra